Celia Cruz
Cantante cubana, una de las más grandes intérpretes de música latina del siglo XX. Ya en la década de 1950 cobró popularidad como vocalista de La Sonora Matancera, una de las orquestas punteras de la Cuba de Batista; el advenimiento de la revolución cubana (1959) forzó su exilio a los Estados Unidos, donde se vinculó a los artistas latinos de Fania All-Stars e inició su carrera en solitario.
A lo largo de más de medio siglo de trayectoria artística,
la indiscutible Reina de la Salsa grabó alrededor de setenta álbumes y
ochocientas canciones, cosechó veintitrés discos de oro y recibió cinco premios
Grammy. Mucho más relevantes, sin embargo, fueron las innumerables giras y
conciertos que prodigó por incontables países y que hicieron de ella la
embajadora mundial de la música cubana. Ciertamente, Celia Cruz será siempre
recordada por aquellas sensacionales actuaciones en directo en las que
desplegaba todo el magnetismo de su voz y de su arrolladora personalidad;
conciertos en los que era imposible no bailar y no sentirse contagiado de su
inagotable vitalidad y alegría.
Posteriormente participó en un legendario concierto grabado
en vivo en el Yanquee Stadium con Fania All-Stars, un conjunto formado por
líderes de grupos latinos (así llamados porque grababan para el sello Fania)
que darían el impulso definitivo a un género musical que había venido
gestándose en los últimos años: la salsa.
Enfundada en sus fastuosos y extravagantes vestidos, tocada
con pelucas imposibles y encaramada sobre esos zapatos únicos de alto tacón
inexistente, Celia Cruz conservó hasta el último momento una vitalidad
insólita. Feliz con su flamante Grammy al mejor álbum de salsa por La negra
tiene tumbao (2001), en el verano de 2002 celebró el cuadragésimo aniversario
de su boda con Pedro Knight con una fiesta que le organizó la cantante Lolita
Flores en Madrid.

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